jueves, 3 de diciembre de 2015

https://jmayorga.files.wordpress.com/2015/07/caminogentil.pdf

Principios y prácticas para el noajismo.La lucha contra los árabes

https://www.youtube.com/watch?v=04iS1AYUwqE

La difusión del Islam a través del amor, no por la fuerza ni por la coacción

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad pronuncia el discurso principal en una recepción especial con motivo de la inauguración de la mezquita Baitul Ahad en Nagoya, Japón
2015-11-21-JP-Nagoya-Reception-001
El 21 de noviembre de 2015, el líder mundial de la Comunidad Musulmana Ahmadía, el Quinto Jalifa, Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad pronunció el discurso principal en una recepción especial con motivo de la inauguración de la mezquita Baitul Ahad (mezquita del Dios Único) en Nagoya, Japón. Más de 100 invitados y dignatarios no-áhmadis asistieron al evento.
La mezquita es la primera que la Comunidad Musulmana Ahmadía construye en Japón, y fue inaugurada el día anterior cuando Su Santidad pronunció su sermón del viernes.
2015-11-21-JP-Nagoya-Reception-002
Durante su discurso principal, Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad explicó el verdadero concepto de la adoración islámica y dijo que los objetivos de las mezquitas áhmadis reflejan los objetivos con los que se edificó la Sagrada Kaabah en la Meca.
Su Santidad comenzó declarando que todas las formas de terrorismo y extremismo son totalmente opuestas a las enseñanzas del Islam.
Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:
“Permítanme dejar absolutamente claro que las enseñanzas del Islam y el propósito de las verdaderas mezquitas son totalmente pacíficas y además son un medio para unir a la sociedad. En verdad, el propósito básico subyacente de las mezquitas es servir de lugares en los que la gente se reúna para adorar a Dios y promueva el amor, la compasión y la buena voluntad en la sociedad.”
2015-11-21-JP-Nagoya-Reception-003
En relación a la naturaleza de la adoración en el Islam, Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:
“En el léxico árabe, la adoración y las oraciones que se ofrecen en una mezquita se conocen como ´As-Salat´. En esencia, este término significa compasión, benevolencia, prosperidad y bendiciones.”
Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad continuó diciendo:
“Por tanto, aquellas personas que realizan la adoración según las verdaderas enseñanzas del Islam nunca serán crueles ni despiadadas, sino que serán compasivos, afectuosos y de los que desean lo mejor para los demás y demuestran ser una fuente interminable de bendiciones para la humanidad.”
2015-11-21-JP-Nagoya-Reception-004
El Jalifa destacó los objetivos con los cuales Al-lah envió al Fundador de la Comunidad Musulmana Ahmadía como el Mesías Prometido e Imam Mahdi.
Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:
“El Mesías Prometido (la paz sea con él) exhortó a la humanidad a reconocer a su Creador y someterse a Él. Pidió a la humanidad que cesara todas las crueldades e injusticias, viviera en armonía y cumpliera con los derechos de los unos con los otros. Afirmó que el Santo Profeta Muhammad (la paz sea con él) fue una fuente de misericordia para toda la humanidad. Y declaró que según el Corán no debe existir la compulsión en materia de fe.”

2015-11-21-JP-Nagoya-Reception-005
En relación con los esfuerzos de la Comunidad Musulmana Ahmadía para propagar el Islam, Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:
“Tratamos de promover el Islam no por fuerza ni coacción sino a través del amor y la compasión. Nuestra Comunidad y nuestras mezquitas cumplen los mismos propósitos con los que se edificó la Sagrada Kaabah –  promover la paz en el mundo. Nuestras mezquitas son fuentes de luz que iluminan sus alrededores.”
El líder religioso también habló acerca de varias iniciativas humanitarias que la Comunidad Musulmana Ahmadía está llevando a cabo.
Por ejemplo, la Comunidad Musulmana Ahmadía ha establecido colegios y hospitales que están dotando de educación y servicios sanitarios a los más necesitados en las partes más remotas del mundo, independientemente de su religión o antecedentes.
Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:
“Los musulmanes áhmadis tratan de eliminar las lágrimas de aquellos que sufren. Tratamos de eliminar su angustia, desesperación y pena. Tratamos de satisfacer sus necesidades y ayudarles a valerse por sí mismos.”
2015-11-21-JP-Nagoya-Reception-006
Abordando el concepto de la Yihad, Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:
“Creemos que en esta era, la verdadera Yihad no es la Yihad de la espada sino la Yihad del esfuerzo personal hacia la mejora. Se trata de la Yihad del desarrollo interno hacia la virtud. Y se trata de la Yihad de promover las enseñanzas pacíficas y verdaderas del Islam a los rincones del mundo. También es nuestro propósito aquí en Japón informar a la gente de esta preciada nación acerca de las verdaderas enseñanzas del Islam.”
Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad continuó diciendo:
“Es nuestro deber informar al pueblo japonés que el Islam es aquella religión que nos pide reconocer a nuestro Creador, unirnos a Él y servir a la humanidad. Y por tanto, Dios mediante, esta mezquita – nuestra primera mezquita en Japón- promoverá para siempre este mensaje, tanto en esta ciudad como por toda la nación.”
2015-11-21-JP-Nagoya-Reception-007
Para finalizar, Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:
“Los minaretes de esta mezquita proclamarán que el Islam es una religión de paz, seguridad y amor y una religión que cumple con los derechos de Dios y de la humanidad.”
Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad continuó diciendo:
“La realidad es, y siempre será, que el Islam es aquella religión cuyas enseñanzas de paz no encuentran comparación en toda la historia del mundo.”
Anteriormente, varios líderes religiosos y dignatarios también se dirigieron al público. Felicitaron a la Comunidad Musulmana Ahmadía por la inauguración de la mezquita de Japón y dieron la bienvenida a Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad al país.
2015-11-21-JP-Nagoya-Reception-008
También reiteraron su aprecio por los servicios humanitarios y ayuda ofrecida por la Comunidad Musulmana Ahmadía tras el terremoto y tsunami de 2011 en Japón.
2015-11-21-JP-Nagoya-Reception-009
El evento concluyó con una oración silenciosa dirigida por Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad y más adelante, Su Santidad se entrevistó personalmente con los invitados no-áhmadis individualmente.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Amigos y contactos:
Les recomiendo el blog del amigo Martin Berger, que tiene por objetivo "unir generaciones".Este es el link http://viajeconmiopi.com/contacto/
https://www.youtube.com/watch?v=7WNkFstFB9k
http://noahideworldcenter.org/wp_es/?p=1808

Conceptos exclusivos de la secta islámica Comunidad Ahmadiyya, con sede mundial en Londres.


El concepto de la “Yihad” en el Islam

A causa de los actos de determinados elementos extremistas, el mundo occidental tiene un concepto equivocado de la “Yihad” (o Guerra Santa). La palabra “Yihad” evoca la imagen de una banda de fanáticos religiosos, con largas barbas y mirada fiera, con las espadas desenvainadas  y  dispuestos a atacar a los infie­les.
“Yihad” en la terminología islámica significa realizar un esfuerzo, comprome­terse y perseverar por una causa noble. A lo largo de los siglos, este significado de “Yihad” ha ido perdiéndose o al menos se ha ido diluyendo. La crítica situa­ción actual del mundo islámico exige revivir y reconsiderar el verdadero signifi­cado original de “Yihad”.
La “Yihad” se divide en dos categorías. La primera y mas importante es la de­nominada “Yihad-e-Akbar”. Es ésta la “Yihad” contra el propio ego, el esfuerzo frente a las malas inclinaciones y tentaciones: es la lucha por la purificación del alma. Esta es la “Yihad” más difícil y, por tanto, en términos de recompensa y bendiciones espirituales se corresponde con la categoría más elevada de “Yihad”.
La segunda se denomina “Yihad-e-Asgar”. Esta es la “Yihad” de la espada. Se trata de una “Yihad” comunitaria y presupone determinadas condiciones especí­ficas. El Corán habla única y exclusivamente de la lucha justa contra aquellos que tomaron antes la iniciativa de atacar a los musulmanes, sólo en defensa pro­pia. Esta es la condición establecida en los otros versículos del Santo Corán que tratan de este tema. El así llamado versículo de la espada en la escritura islámica, es frecuentemente citado fuera de contexto pretendiendo afirmar que inculca una masacre indiscriminada de los no creyentes. Las palabras coránicas matadlos dondequiera que los encontréis se aplican únicamente a los casos en los que el enemigo fue el primero en atacar a los musulmanes y se refiere a aquellos no creyentes y adversarios que rompieron sus firmes pactos y juramentos previa­mente establecidos con los musulmanes. No son aplicables en ningún caso a las guerras y batallas no provocadas. La interpretación de estos versículos de cual­quier otra manera supone hacer una parodia de los elevados ideales del Islam. No existe un sólo ejemplo en la vida del Profeta del Islam en el que ofreciera a nadie la alternativa entre el Islam o la espada.
Los medios de comunicación occidentales y también muchos eruditos ignoran a menudo la distinción entre estos dos aspectos de la “Yihad”. Debe recordarse que el Santo Corán no hace de la “Yihad”o la “guerra santa” un artículo de fe. Las tradiciones y declaraciones del Santo Profeta la convierten en una fórmula para el esfuerzo personal activo que de manera incorrecta aunque frecuente tiende hacia una expresión militante. El terrorismo actual es totalmente contrario al espíritu auténtico de la “Yihad” islámica.
Por lo tanto, la presentación del Islam como una religión bárbara  y cruel que se da a si misma el derecho a causar destrucción material y sufrimiento humano injustificado con el pretexto de la autoridad divina, no tiene nada que ver con el verdadero Islam que encontramos fundamentado en el Santo Corán y en los pre­ceptos originales del Santo Profeta Mohammad (la paz de Dios sea con él).

La paz y las relaciones internacionales en el Islam

Entre los atributos de Dios, el Santo Corán menciona que Él es La fuente de paz y Él que otorga la seguridad (59:23). Por tanto, el establecimiento de la paz y el mantenimiento de la seguridad debe ser el objetivo permanente de todos los mu­sulmanes y no musulmanes por igual. Todo propósito y actividad que atenta con­tra la paz es severamente condenado por el Islam. Hay mandamientos específicos a este respecto en el Santo Corán:
“Y no creéis el desorden en la tierra.” (7: 56)
“No cometáis iniquidad en la tierra causando violencia.” (7:57, 11:86, 29:37)
Las actitudes perversas y perjudiciales hacia los demás son condenadas en mu­chos otros versículos y se ordena repetidamente a los musulmanes a trabajar por la paz con plena dedicación.
El Islam llama la atención hacia aquellos factores que suelen alterar o destruir la paz y el orden y los reprueba enérgicamente. El dominio de un grupo por otro en la esfera domestica, o de un pueblo por otro en el ámbito internacional es una causa importante de alteración de la paz y por tanto es rotundamente condenado. La explotación económica de un pueblo o una nación por otra, conduce inevita­blemente a la dominación por parte de los explotadores y origina una amenaza potencial para la paz. El Santo Corán prohíbe tal explotación y afirma que una economía basada en dicha explotación no puede generar consecuencias beneficiosas ni puede perdurar.
El Islam proyecta una asociación de estados fuertes y estables unidos en alianza con el propósito de promover la paz, la libertad de conciencia y el bienestar humano. Los tratados y pactos entre naciones han de establecerse en términos claros que no deben ser eludidos o rechazados con la tentación de asegurarse al­guna ventaja. En caso de dificultades o disputas, se considera deber de los mu­sulmanes llegar a acuerdos y ajustes pacíficos.
El Santo Corán, además, enseña que Dios ha enviado Su Revelación a todos los pueblos y en todas las épocas. Muchos de los Profetas del Antiguo Testamento son mencionados por su nombre, al igual que Jesús; quien, al igual que otros pro­fetas, es honrado y reverenciado por todos los musulmanes. Ciertamente, el Co­rán exige creer en la verdad de todos estos profetas, siendo así el Islam único y distinto a otros credos al exigir la creencia y respeto hacia todos los profetas dondequiera que hayan aparecido. Así establece la reconciliación entre los segui­dores de todas las diferentes religiones y credos y crea las bases del respeto mu­tuo entre ellas. Dice el Corán:
“Ciertamente, aquellos que han creído, y los judíos, y los sabeos, y los cristianos, y quienes crean en Al-lah y en el Ultimo Día, y practiquen las buenas obras, sepan que el temor no recaerá sobre ellos ni serán afligidos.” (2:70)
El mismo mensaje se repite en el versículo 5:10. Se afirma con insistencia en el Santo Corán la unidad básica de los seguidores de todas las religiones. De nuevo, el fomento de la discordia y desunión que producen factores como el terrorismo no tienen cabida en el Islam.
En el terreno de los asuntos internacionales, la religión y las relaciones interreli­giosas ocupan una posición importante. Por desgracia, se presta poca atención a este aspecto de las relaciones humanas. Se asume que la religión es un tema pri­vado de cada individuo y que, por tanto, no tiene una conexión directa con los aspectos sociales o políticos de la vida. Esta suposición no está justificada. Siendo el Islam una religión igualitaria, no constituye simplemente una fe personal sino que conforma un conjunto de código de valores y conducta que influye en todos los aspectos de la vida del creyente. Pensamos que el Islam es y será un factor vital en las relaciones humanas, y mantenemos la esperanza de que promueva progresivamente, de manera cada vez más efectiva,  la unidad y el acuerdo entre los seres humanos.